lunes
15
septiembre - '25

Una investigación de la Universidad de Santiago consigue producir molibdeno-99 sin necesidad de un reactor nuclear

Una investigación de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) ha abierto una nueva y prometedora vía para su obtención, desvinculándola de la dependencia de los reactores nucleares.
El trabajo, fruto de la tesis doctoral de la investigadora Ángela Arnosa Prieto en el Instituto de Materiales de la USC (iMATUS), propone el uso de nanopartículas de molibdeno para la generación del precursor del tecnecio-99m, el molibdeno-99 (99Mo).
El método tradicional para producir  99Mo se basa en la irradiación de uranio en reactores nucleares. «La problemática del actual método de producción —explica Arnosa— surge de un cúmulo de desventajas. Por una parte, la gran mayoría de los reactores empleados fueron construidos en la misma década y se encuentran ahora llegando al fin de su vida útil», Por otra parte, el uso de uranio enriquecido como objetivo durante el proceso se encuentra «muy restringido». En concreto, el Tratado de No Proliferación busca evitar el uso de materiales que puedan llevar a la producción de armas atómicas, lo que implica un obstáculo para el actual modelo de producción.
Ante este panorama, la investigación de Arnosa Prieto se centra en una alternativa sin fisión, más segura y sostenible: la activación de molibdeno-98 con neutrones. Para que este procedimiento sea eficaz, se requiere una condición ideal, y las nanopartículas de molibdeno de pequeño tamaño resultan ser perfectas. El desafío era su síntesis, que la investigadora logró optimizar durante su tesis.
La relevancia de estos resultados ha captado ya el interés de una empresa belga especializada en la producción de radioisótopos, que ha contactado con el grupo de investigación del iMATUS para explorar una colaboración. La tesis de Ángela Arnosa, dirigida por José Rivas y Yolanda Piñeiro, obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude, y su tribunal estuvo presidido por Jorge Mira Pérez (USC) y compuesto por Socorro Castro García y Juan Gallo Páramo.
La investigadora Ángela Arnosa, tercera por la derecha.
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